VÉLEZ X LA MANSIÓN SECRETA
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Fotografías: Andrés Montaño
Durante los últimos meses, nuestras manos estuvieron bordando algo que parecía nuestro mayor reto hasta ahora.
Todo comenzó con un mensaje a mi teléfono, uno que terminó convirtiéndose en una reunión virtual para discutir si podríamos desarrollar un proyecto que tenía en mente una de las marcas más importantes de Colombia, Cueros Vélez. Por fortuna, nuestras manos y la experiencia del equipo me dieron la certeza de responder con un sí rotundo y retador.

Comenzaron las pruebas, los ensayos y la búsqueda de mitigar toda piedra en el camino, encontrarle a cada reto la forma de hacerlo más que fácil, algo simple para la mano y la memoria.
Llegaron las reuniones, el momento donde el resultado de muchas horas sería observado por Sara, Mari y Cami, ellas que desde el principio no solo le apostaron a esta idea, sino que recibían con asombro y especial belleza las ideas, los avances y finalmente las muestras.

Semanas después, los desarrollos estaban aprobados, y nosotros teníamos luz verde para avanzar. Diagramamos, llegaron los insumos elegidos, coordinamos las manos y bordábamos al compás del tiempo y la dirección de las agujas hasta verlas contenidas en pequeñas cajas naranja.
Creamos piezas escultóricas que combinan lo simple y lo complejo al mismo tiempo, piezas que contienen, como digo yo, la energía, el saber y la memoria de un oficio: el de bordar a mano.

Quizá estarás pensando que bordamos miles de estas flores, pero no es así, porque bordar a mano requiere tiempo, y eso las hace especiales.
Para la realización de este proyecto empleamos aproximadamente 56.130 minutos de bordado a mano a cargo de 8 personas, 583.200 cm de hilo, 5400 cm de alambre, 26.820 mostacillas de vidrio.